No se me dan bien las despedidas, tampoco prever el futuro, ni los puntos muertos.
No se me da bien querer, tampoco odiar, ni comprometerme, no quiero sonrisas falsas, ni te quieros que después resultan no ser nada.
No quiero llorar, sufrir ni pensar.
No quiero que me recuerden, no quiero echar más de menos ni vivir del pasado.
Quiero dejar de pensar que todo volverá a ser como antes porque jamás será así, nunca, nunca, nunca.
Quiero poder escuchar, dejar de hablar y reír, reírme hasta que me duela la barriga y se me salten las lágrimas.
Quiero vivir apretando fuerte tu mano y no soltarla nunca, nunca jamás, pase lo que pase.
Porque siempre que miro a mi alrededor encuentro nuevos motivos para seguir adelante, para luchar, para comerme el mundo, porque tú, tú eres mi suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario