A veces te noto lejos, muy lejos y me gustaría que volvieras, que sintieras, que vivieras. Añoro aquellos días en los que compartíamos sueños que al fin y al cabo sabíamos que nunca jamás se cumplirían, añoro tantas cosas, pero antes que nada y sobre todas las cosas te añoro a ti, a esa persona que estaba conmigo, que me abrazaba y me reñía, a esa persona feliz y risueña que le enseñaba los dientes a la vida.

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